OCÉANOS JURÁSICOS

Novedad 2017 Océanos Jurásicos

Viaja en el tiempo y descubre los descendientes vivos de los Jurásicos, los tiburones. A través del esqueleto de un Plesiosaurio, conoce la historia del primer fósil jurásico hallado en España.

¡ No te pierdas la zona de excavación arqueológica!. Encuentra el esqueleto de un plesiosaurio, como si fueses un auténtico paleontólogo.

¡Obtendremos mucha información de los animales que yacen enterrados desde hace millones de años! 

 

El Jurásico en España

Los Plesiosaurios son un orden extinto de reptiles marinos que aparecieron a principios del período Jurásico ( y posiblemente a finales del Triásico) y perduraron hasta el final del Cretácico, en total casi 150 millones de años. Su nombre proviene del griego plesios ( "cerca de") y sauros ("lagarto o reptil").

Se alimentaban de belemnites (parecidos a los calamares), amonites, peces y otras presas.

Poseían una fuerte mandíbula de afilados dientes, auténticas trampas para peces, y aplastaban fácilmente las duras conchas de sus presas. Asimismo, los plesiosaurios eran presas de otros carnívoros. Se han encontrado las marcas de un tiburón en la aleta fósil de un plesiosaurio, y los restos de este reptil marino en el estómago de un mosasaurio.

Se han encontrado vértebras y dientes del orden Plesiosauria que pueden pertenecer a especímenes de 22 metros de largo y que quizás pesaran 20 toneladas.

El Plesiosaurio en España

El equipo científico del Museo Jurásico de Asturias dató una vértebra, encontrada en Villaviciosa en el año 2003, como el fósil plesiosaurio más antiguo de la Península Ibérica. Se trata de un resto óseo pectoral de un plesiosaurio.

Probablemente, los primeros restos de plesiosaurio descubiertos en España, procedentes de Asturias, fueron citados por Schulz en 1858, donde fueron hallados, parte del esqueleto y aletas de un plesiosauro. Este hallazgo se encuentra en la actualidad desaparecido, y procedería del Jurásico Inferior.

Cangrejo de Herradura

Se consideran fósiles vivientes ya que han evolucionado muy poco en sus más de 475 millones de años de existencia; aparecen por primera vez en el registro fósil en el Ordovícico inferior, en la misma época en la que aparecen los Nautilus.

Nautilus, es un género de moluscos cefalópodos del que sobreviven hoy en día tres especies. Resultando muy curiosos porque la mayoría de cefalópodos no poseen una concha exterior tan desarrollada como bien vemos en los calamares, sepias y pulpos.

 Los tiburones han habitado nuestros océanos durante más de 400 millones de años y han sobrevivido a cinco extinciones masivas, demostrando una perfecta adaptación a su entorno. Sin los tiburones, los ecosistemas marinos se enfrentan a un futuro incierto, por lo que es vital salvaguardar el futuro de estas especies.

Cangrejo de Herradura

Se consideran fósiles vivientes ya que han evolucionado muy poco en sus más de 475 millones de años de existencia; aparecen por primera vez en el registro fósil en el Ordovícico inferior, en la misma época en la que aparecen los Nautilus.

Cangrejo de Herradura

Se consideran fósiles vivientes ya que han evolucionado muy poco en sus más de 475 millones de años de existencia; aparecen por primera vez en el registro fósil en el Ordovícico inferior, en la misma época en la que aparecen los Nautilus.

Nautilus, es un género de moluscos cefalópodos del que sobreviven hoy en día tres especies. Resultando muy curiosos porque la mayoría de cefalópodos no poseen una concha exterior tan desarrollada como bien vemos en los calamares, sepias y pulpos.

Nautilus, es un género de moluscos cefalópodos del que sobreviven hoy en día tres especies. Resultando muy curiosos porque la mayoría de cefalópodos no poseen una concha exterior tan desarrollada como bien vemos en los calamares, sepias y pulpos.

 Los tiburones han habitado nuestros océanos durante más de 400 millones de años y han sobrevivido a cinco extinciones masivas, demostrando una perfecta adaptación a su entorno. Sin los tiburones, los ecosistemas marinos se enfrentan a un futuro incierto, por lo que es vital salvaguardar el futuro de estas especies.

 Los tiburones han habitado nuestros océanos durante más de 400 millones de años y han sobrevivido a cinco extinciones masivas, demostrando una perfecta adaptación a su entorno. Sin los tiburones, los ecosistemas marinos se enfrentan a un futuro incierto, por lo que es vital salvaguardar el futuro de estas especies.

Megalodón

Hace casi 20 millones de años era el rey absoluto de los océanos. Fue el mayor depredador que ha conocido el planeta, de un solo mordisco podía partir por la mitad a una ballena. Estamos hablando de Carcharodon megalodon, un monstruoso escualo pariente lejano del actual tiburón blanco. Megalodón significa “diente grande”, sus dientes fue lo único que nos quedó de aquel terror de los mares, ya que al poseer un esqueleto cartilaginoso no existen restos fósiles.

Los paleontólogos del S XIX no tardaron en encontrar una increíble similitud entre los dientes del megalodón y los del tiburón blanco. A pesar de la diferencia en el tamaño de sus dientes, cuatro veces más pequeños, sirve de referencia para estimar el tamaño de un megalodón adulto, que podía medir entre 16 y 20 metros. Imagina un tiburón del tamaño de un autobús, con unas fauces llenas de dientes serrados.

Y es que quizás fuera su mandíbula el rasgo más característico de este animal y lo que le convirtió en el amo absoluto de los océanos. Podía morder con una fuerza cinco veces superior a la del T. Rex, diez veces superior a la del tiburón blanco y dos mil veces superior a la de una persona adulta. Cuando atacaba, proyectaba hacia fuera su mandíbula de dos metros de diámetro provista de 276 dientes, cada uno de un palmo de largo.

Hace 2´6 millones de años el megalodón desapareció para siempre de los océanos. ¿Qué ocurrió?

Le gustaban las aguas cálidas y en aquella época, el Plioceno, hubo una fuerte glaciación que convirtió en hielo gran parte de los mares haciéndole retroceder cada vez más hacia los trópicos. Al mismo tiempo sus principales presas, las ballenas, cambiaron sus pautas migratorias acercándose a las zonas polares. Megalodón ve reducido su hábitat y además, la poca comida que hay tiene que compartirla con otros depredadores. En definitiva el megalodón se ha convertido en un animal demasiado grande como para poder seguir existiendo.

Tras desaparecer, será un pariente cercano suyo quien asuma hasta nuestros días el título de rey de los mares: Carcharodon carcharias, el gran tiburón blanco.

Evolutivamente hablando podríamos decir que megalodón fue un hermano mayor del tiburón blanco. Las dos especies llegaron a convivir en los océanos, presumimos que no demasiado pacíficamente, durante 13 millones de años.

Así que jamás veremos un megalodón nadando en el mar. Pero sí podremos disfrutar de la majestuosidad del Gran Blanco siempre que lo cuidemos. Pese a no ser una especie en peligro de extinción sí se le considera como especie amenazada y vulnerable.